Sanación pránica andina
Introducción comparativa
LA MAYORÍA DE las palabras utilizadas para describir la anatomía del cuerpo energético y su interacción con el exterior provienen del sánscrito. Por poner algunos ejemplos, tenemos términos como chakra (vórtice o centro energético), nadi (canal energético), prana (energía vital), mahaprana (energía cósmica), pranayama kosha (cuerpo energético), kundalini shakti (energía latente ubicada en el chakra de la raíz), akasha (espacio-tiempo) y karma (ley de la causa-efecto). Sin embargo, la espiritualidad andina no solo dispone de conceptos similares para todas ellas, sino que además, en ciertas ocasiones, demuestra un mayor detalle descriptivo.
Así, el maestro andino llama ñawis a los chakras, palabra que literalmente significa “ojo” en quechua. Pero también habla de los chumpis, cintas energéticas que abrazan nuestro cuerpo a la altura de cada ñawi. A los canales de energía o nadis del tantrismo los llama ceques (líneas de energía), palabra que también utilizan para referirse a las líneas energéticas terrestres que unen laswakas o lugares sagrados. Prana (energía vital) equivale al concepto de kawsay (vida).
El Bhuvarloka, palabra que en sánscrito se refiere al plano de la energía vital sutil presente en la atmósfera que envuelve el Mundo, tiene como equivalente al Kawsay Pacha (plano energético vital). Al pranayama kosha (cuerpo energético) se lo conoce como poq’po (burbuja de energía). El despertar del kundalini shakti equivaldría al concepto andino de alzar el Amaru (la energía de la anaconda sagrada). Akasha une espacio y tiempo en un solo vocablo, de la misma forma que lo hace la palabra Pacha. A la ley del karma se la conoce como ayni, la cual define la relación de reciprocidad que nos conecta con toda la Creación.
Aparte, el sacerdote andino coincide con el practicante tántrico en el número de chakras considerados como principales (siete), en la ubicación de cinco de ellos, y en las cualidades asignadas a los mismos. Y cuando no coincide con el tantrismo, lo hace con otros, como el Teósofo C. W. Leadbeater, padre de la visión actual que Occidente tiene de los chakras. La siguiente tabla comparativa muestra las similitudes y las diferencias
Las similitudes demuestran que en ambos casos nos encontramos ante la descripción anatómica del cuerpo sutil, cuya existencia aún no ha sido corroborada científicamente, pero que seguramente pronto lo será.
Los tres senderos del sacerdocio andino.
El paq’o andino dispone de tres senderos o rutas de iniciación:
- PHAÑA: Camino de la derecha. Proviene de las enseñanzas de Don Benito Qoriwaman. Trata la relación entre nuestro cuerpo energético (poq’po) y la dimensión energética que nos rodea (Kawsay Pacha). Proporciona las técnicas para cuidar el poq’po, basadas en la interacción e intercambio de energía con los planos etéreo, vital y astral (Kawsay Pacha). Sus tres técnicas espirituales principales son:
- Saminchakuy: Consiste en producir un flujo descendente de energía sutil (sami) procedente del cosmos, que atraviese nuestro cuerpo sutil (poq’po), para limpiarlo de energía densa (hucha), la cual es entregada a la Madre Tierra (Pachamama) para que de ella se alimente.
- Saywachakuy: Consiste en producir un flujo ascendente de energía procedente de la Madre Tierra (Pachamama), que atraviese nuestro cuerpo energético (poq’po), para fortalecerlo.
- Hucha mijuy: Consiste en aprender a digerir la energía densa (hucha) utilizando el estomago espiritual (qosqo) para crear dos flujos energéticos, uno ascendente de energía sutil, otro descendente de energía densa.
- CHAUPI: Camino del centro. Proviene de las enseñanzas de Don Andrés Espinosa. Proporciona técnicas para abrir los ñawis (ñawi kichay) y tejer los chumpis (chumpi away) y así crear una envoltura o cobertura energética (walthay) que nos proteja.
- LLOQE: Camino de la izquierda. Proviene de las enseñanzas de Don Melchor Deza. Proporciona técnicas que operan en el interior del cuerpo físico de la persona para permitir su desarrollo interno.
El Chumpi Inca forma parte del chaupi o camino del centro. Sus practicantes reciben el nombre de chumpi ñustas (mujeres) o chumpi paq’os (hombres).
Chumpi paq’o Alejandro Apasa y chumpi ñusta Santosa Quispe durante la iniciación del autor de este artículo.
Las herramientas del chumpi paq’o/ñusta
El principal instrumento utilizado por el curandero para llevar a cabo su labor de sanación y activación energética es la misha o mesa. Esta consiste en:
- un conjunto de chumpi khuyas o piedras energéticas para el trabajo con los ñawis y chumpis. Cada chumpi y ñawi tiene asignada su khuya, las cuales difieren en su forma (por ejemplo, en el número de lados) o en los dibujos que tienen grabados. El número total de chumpi khuyas suele ser de cinco o siete. El material ideal para su tallado es hiuaya (hematita roja o negra), también llamada meteorito, mineral de gran dureza que posee propiedades como las del cristal y magnéticas a la vez. También se las puede encontrar de marmolina, por resultar más fáciles de trabajar. Las chumpi khuyas son utilizadas para abrir los ñawis (ñawi kichay), extraerles el hucha (energía densa) y cerrarlos; y para tejer los chumpis (chumpi away), fortaleciendo las fisuras de nuestro cuerpo energético (poq’po) y creando una envoltura energética (walthay) que nos proteja.
Juego de Chumpi Kuyas
- como segundo elemento, tenemos un conjunto de khuyas o piedras energéticas que complementan a las anteriores. En este caso, no es tan importante el mineral del que estén fabricadas, sino su vinculación energética o vibración asociada. Pueden estar vinculadas a nuestro maestro y a su linaje, a un avatar (Jesús), santo (Señor de Huanca), deidad (Taiti Inti o Padre Sol), apu(Pachatusang), ñusta (Mama Simona), huaca o lugar sagrado, elemento (el agua), entre otros muchos. Suele acudirse a ellas para sanar problemas concretos o genéricos, pero sin necesidad de tener cada una un ñawi asignado.
- seguidamente, la misha o mesa. Esta se compone de otros objetos a los que el chumpi paq’o/ñusta otorga especial relevancia, como figuritas que representan distintos ídolos, agua perfumada, hojas de coca, un péndulo para identificar los ñawis con problemas, etc.
- finalmente tenemos la tela, llamada mastana, que envuelve todos los objetos, y un lazo decorado, llamado huacana, utilizado para atar el bulto. Constituye el fardo medicinal también presente en muchas otras tradiciones espirituales del continente americano.
La mesa constituye el altar del paq’o o ñusta andina. Cuando ellos sacan su mesa y la extienden para ordenar los objetos que han quedado amontonados, lo que están haciendo es poner orden al ámbito físico y energético a la vez. Dicho acto es descrito mediante el verbo quechua mastay. El acto físico de ordenar resulta evidente si tenemos en cuenta que se están reorganizando de una forma más o menos preestablecida diversas reliquias que habían quedado amontonadas. Sin embargo, como cada objeto tiene una naturaleza física y energética a la vez, también se está procediendo a poner orden en dicha segunda dimensión. Es la energía que el chamán/sacerdote les ha conferido al transformarlos en objetos de devoción.
La ubicación correcta de cada objeto vendrá dada por el linaje al que el paq’o/ñusta pertenezca, o se hará según la intuición y percepción del momento. En todos los casos, su ubicación tiene una repercusión energética directa, pues la mesa intenta ser una representación del Kawsay Pacha, de la dimensión energética que nos rodea. Como tal, las khuyas, o piedras energéticas, adquieren el poder de las huacas (lugares sagrados), de los Apus y Ñustas (espíritus masculinos y femeninos de las montañas), del maestro que nos las dio, de la Pachamama (Madre Tierra) que las llevó en su vientre, de los elementos con sus siete direcciones sagradas y, en última instancia, de la Divinidad, que en el mundo andino es representada de manera paritaria.
Pero los objetos que constituyen la mesa no solo poseen el poder innato que resulta de la forma en que fueron encontrados u obtenidos. También acumulan el poder que les confiere el sacerdote. Una forma de transferirles poder es utilizando dichos objetos para exteriorizar aquellos aspectos de nosotros mismos que deseamos cambiar. Son lo que en yoga se llaman samskaras, impresiones mentales de nuestras acciones pasadas que nos llevan a continuar repitiendo esos mismos actos, hasta transformarlos en hábitos. El objeto se transforma así en una expresión de nuestro alter-ego, haciendo posible que la fuerza ejercida por aquel aspecto, que quedaba oculto, se haga visible. Mediante un acto tan sencillo, toda la fuerza que desde el subconsciente gobernaba nuestra vida, ahora es utilizada para conferir energía al objeto. A medida que estas reliquias acumulan energía, la mesa se transmuta, hecho que permite al curandero utilizarla para sanar a los otros.
La ciencia de la espiritualidad propone cuatro técnicas para deshacerse de los samskaras:
- la plegaria,
- la meditación,
- el servicio desinteresado y
- el trabajo energético.
El curandismo utiliza mayoritariamente los dos últimos. Así, el maestro andino transmuta y canaliza la energía acumulada por su mesa para sanar a los otros, mientras que mediante el servicio desinteresado se sana a sí mismo. Ello equivale a decir: sanarse a uno mismo para, con la energía manifestada en el proceso, sanar a los otros (trabajo energético). O lo que es lo mismo: sanar a los otros para, como resultado de sanarlos a ellos, y por la ley de la reciprocidad (ayni), sanarse a uno mismo (servicio desinteresado). Estos son los dos caminos del chamán sacerdote, los cuales discurren de forma paralela y se complementan.
Notas